CANTO l DE
No podiamos cerrar este breve acercamiento al gran poema épico de don Luis Camoes,sin mostrar por lo menos un canto de su obra.
SEA ESTE UN HOMENAJE AL PAIS DE PORTUGAL ; A SUS LETRAS Y A TODOS LOS AMIGOS PORTUGUESES,
SEA TAMBIEN,UN INCENTIVO PARA QUE EL PUEBLO LATINO CONOZCA A ESTE GRAN AUTOR Y A “OS LUISIADAS”(DESDE CHILE,UN SALUDO AFECTUOSO)
Canto I
1
As armas e os Barões assinalados
Que da Ocidental praia Lusitana
Por mares nunca de antes navegados
Passaram ainda além da Taprobana,
Em perigos e guerras esforçados
Mais do que prometia a força humana,
E entre gente remota edificaram
Novo Reino, que tanto sublimaram;2
E também as memórias gloriosas
Daqueles Reis que foram dilatando
A Fé, o Império, e as terras viciosas
De África e de Ásia andaram devastando,
E aqueles que por obras valerosas
Se vão da lei da Morte libertando,
Cantando espalharei por toda parte,
Se a tanto me ajudar o engenho e arte.3
Cessem do sábio Grego e do Troiano
As navegações grandes que fizeram;
Cale-se de Alexandro e de Trajano
A fama das vitórias que tiveram;
Que eu canto o peito ilustre Lusitano,
A quem Neptuno e Marte obedeceram.
Cesse tudo o que a Musa antiga canta,
Que outro valor mais alto se alevanta.;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;
(Traducción al verso castellano por el Conde de Cheste)
;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;,1
Las armas y varones distinguidos,
Que de Occidente y playa Lusitana
Por mares hasta allí desconocidos,
Pasaron más allá de Taprobana,
Y en peligros y guerra, más sufridos
De lo que prometía fuerza humana,
Entre remota gente, edificaron
Nuevo reino, que tanto sublimaron;2
Y también los renombres muy gloriosos
De los Reyes, que fueron dilatando
El Imperio y la Fe, pueblos odiosos
Del Africa y del Asia devastando,
Y aquellos que por hechos valerosos
Más allá de la muerte van pasando;
Si el ingenio y el arte me asistieren,
Esparciré por cuantos mundos fueren.3
Callen del sabio Griego, y del Troyano,
Los grandes viajes, conque el mar corrieron;
No diga de Alejandro y de Trajano
La fama las victorias que obtuvieron;
Y, pues yo canto el pecho Lusitano,
A quien Neptuno y Marte obedecieron,
Ceda cuanto la Musa antigua canta,
A valor que más alto se levanta.